Día 2

El viejo no ha muerto hoy. Ese maldito y achacoso viejo “vendeperiódicos” no ha muerto hoy. Permanecí en la furgoneta desde las cinco de la mañana, esperando, pero él no ha acudido a su cita. Hoy no ha abierto el quiosco. Su lugar lo ha ocupado un joven con la cara llena de granos y mirada de perro vagabundo muerto de hambre. Pensé que merecía ser degollado, sacado de este mundo, asesinado. Quise sentir su sangre caliente sobre mis manos, saliendo a borbotones desde su cuello. No pude. Estaba furioso con el viejo. Odiaba al viejo. Maldito seas. Malditos seáis todos. No merecéis la vida que lleváis.

Conduje hacia mi casa y aparqué el coche cerca del portal. No tenía intención de pasar por el piso. Tenía tiempo de sobra así que decidí ir andando hasta el trabajo. Callejeé en busca de soledad. El odio llenaba mis pulmones sustituyendo al maldito aire contaminado de esta mierda de ciudad. Sois escoria. Buscaba soledad y sólo encontraba maldita gente molestando mi paseo. La gente camina por la calle como si fuera suya, como si el resto de la humanidad debiera apartarse a su paso. Es increíble. Nadie sabe quién soy yo. Un hombre asqueroso me ha mirado a los ojos cuando nos cruzábamos. He sentido su sucia mirada sobre mí. Ha contaminado mis ojos. Ha contaminado mi cuerpo.

Giré sobre mis talones en cuanto rebasó mi posición, mientras sacaba con un rápido movimiento el cuchillo que escondía bajo la chaqueta. Me acerqué al maldito ser humano despreciable que me había mirado. No había nadie en aquella calle. Creo que intentó girarse cuando sintió el filo sobre su cuello. Él mismo se degolló. Intentó gritar pero el tajo era tan profundo que las cuerdas vocales habían sido seccionadas. Esto me hizo sentir bien. Intentaba gritar pero con cada gesto se le iba más la vida. Vi la palidez en su rostro. La muerte. El hedor de la muerte. Conseguí saciar mi anhelo más deseado esta mañana.

Le dejé allí tumbado, muriendo, y continué mi paseo acelerando el paso. Desde ese momento todo el resto del día ha sido maravilloso. Ha sido un gran día.